Federer y Nadal: Se cumplen 16 años del inicio de una rivalidad deportiva histórica

Rafael Nadal y Roger Federer han dibujado una de las rivalidades más icónicas del deporte moderno, llevando la popularidad del ATP Tour a todos los rincones del planeta. Un total de 40 capítulos componen actualmente el historial entre ambos. El primero de todos, el que inauguró una historia de leyenda, se escribió hace exactamente 16 años.

El 28 de marzo de 2004, en la tercera ronda del Miami Open presenta by Itaú, español y suizo se conocieron cara a cara en la competición. Dos estilos antagónicos se cruzaron por primera vez. Nadal tenía apenas 17 años y comenzaba a asomarse a la élite. Federer era con 22 años el indiscutible No. 1 mundial.

El español logró llevarse la victoria por 6-3, 6-3 en una intensa batalla de 70 minutos. En ATPTour.com rescatamos las reacciones de ambos tras un encuentro histórico.

“Me siento muy feliz porque he jugado uno de los mejores partidos de mi vida”, reconoció Nadal, apenas un adolescente en la rueda de prensa posterior al partido. “Obviamente, él no ha jugado su mejor tenis. Ésa es la razón por la que he podido vencer. Si él hubiera alcanzado su máximo nivel yo no hubiera tenido ningún opción. Pero esto es lo que sucede en el tenis. Si un jugador como yo compite a muy, muy buen nivel y un jugador top como Roger no alcanza su mejor juego, yo tengo opciones de victoria. Sin duda, me siento muy, muy feliz”, explicó el mallorquín.

“Lo más importante de este partido es que no le he dejado desarrollar su propio juego. Si puede jugar como quiere, te gana 6-1, 6-1, 6-1, 6-2 como viene sucediendo este año y nunca antes ha ocurrido en el tenis. Desde el primer punto sabía que debía dictar los intercambios y no dejarle hacer su juego”, analizó Nadal con las ideas bien ordenadas.

“He jugado un tenis casi perfecto. He jugado dentro de la pista, dominando los intercambios y presionándole para que no pudiera hacer su juego. Además, algo que olvidé decir, he servicio extremadamente bien hoy. Probablemente nunca haya sacado así en toda mi vida. Esto ha sido la clave”, razonó Nadal, que cerró el partido ganando el 75% de sus puntos al servicio. Una muestra absoluta de pericia y concentración en un partido de ese calibre.

Federer, por entonces rey del circuito, se vio sorprendido por el atípico estilo de su adversario. “Él no pega a la pelota plana y dura. Su golpe tiene mucho efecto, eso hace que la pelota bote muy alto, y ese es el problema que he tenido hoy. Traté de evitarlo, pero no supe”, reconoció el helvético. “Creo que al principio no logré encontrar mis golpes lo suficiente, aunque al final he estado golpeando mejor. Siento que el partido se ha jugado en sus términos. Ha conectado puntos impresionante. Eso es lo que hacen los jóvenes…”

Con cinco años de diferencia entre ambos, Roger marcaba el ritmo del tenis profesional. Una cota a la que aspiraba un Nadal tan ambicioso como prudente en el trato. “Es posible que al principio, cuando hemos salido a pista, él estuviera algo nervioso. Creo que es algo tímido en pista. Me miraba como a un jugador increíblemente bueno. Yo he sentido más respeto que nervios”.

Ante una realidad que haría temblar a cualquier, Nadal logró contener la tensión y apartando de su cabeza cualquier pensamiento limitante. Demostrando de entrada una fortaleza que convertiría en un sello durante el resto de su carrera. “Me preocupaba que me pudiera vencer 6-1, 6-1 ó 6-1, 6-2. Por otro lado, deseaba jugar este partido porque suponía competir ante el No. 1 del mundo. He salido a pista con una actitud positiva, alejándome de ese pensamiento que dice ‘venga, intenta ganar al menos un juego’.

El resultado fue más que evidente: Nadal jugó un partido valiente hasta conseguir la victoria sin encarar una sola pelota de rotura. Pese a la magnitud del logro, imponente en aquellos primeros días, Federer observó ese ímpetu desde la normalidad. “No estoy sorprendido. He escuchado muchas cosas sobre él y he visto algunos de sus partidos. Creo que lo que ha ocurrido hoy no es una gran sorpresa para nadie”.

““Pienso que la derecha es el mayor golpe de su juego, y también su velocidad por toda la pista. Tiene un carácter distinto. Confía mucho más en su capacidad de lucha, como hace Lleyton [Hewitt]. Los comparo a ambos con esa edad. Todo el mundo tiene una actitud, creo que es vital para tener éxito a una temprana edad en tu carrera”.

Con 22 años y un dominio indiscutible, Roger comenzaba a observar la llegada de un rival con un hambre infinita. Un lustro más joven y con una energía desbordante sobre la cancha.

“¿Y qué puedo hacer? Ha puesto un gran trabajo en su juego. Siempre va a haber tenistas más jóvenes que uno. Todos recordamos que cuando teníamos 17 años y ya sentíamos que éramos buenos jugadores. Pasas unos años en el circuito y sientes ‘ya he demostrado a todos que soy un buen jugador’. Son puntos de vista diferentes. Serán especialmente interesantes los primeros tres años. Creo que está disfrutando su tenis y eso es exactamente lo que debería hacer. Veremos lo fuerte que será dentro de dos años. Pero el inicio de su carrera ha sido increíble”.

La radiografía de Federer coincidía con las expectativas de Nadal, siempre enfocado en la mejora en todos los ámbitos del juego.

“Cuando juego bien, soy un tenista muy agresivo, con una buena derecha y una gran capacidad de lucha en pista”, advirtió Rafa. “Siempre he dicho que soy el tipo de tenista que puede competir bien en todas las superficies. Jugué bien en hierba el año pasado, también lo hice bien en superficie dura al aire libre. Obviamente, juego bien en tierra batida porque estoy acostumbrado, me he criado en arcilla. Quizá no jugué bien en pista cubierta el año pasado, pero lo achaco a que era el final de temporada y estaba algo cansado. Era mi primer año y tuve fatiga al cierre de la temporada. Si no estás en muy buena forma física y mental es imposible competir a este nivel”.

Con los pasos bien asentados y una victoria ante el No. 1 Federer ya en la bolsa, Nadal miraba al futuro desde el tesón y el progreso como guías maestras.

“Este año tengo mucha más confianza y sé que puedo jugar a ese nivel, sé que pertenezco al nivel de los mejores jugadores. El año pasado era capaz de ganar partido por lucha muy duro. También ocurre este año, pero además he logrado elevar mi nivel. Creo que formo parte de esa zona alta”.

¿Suficiente para rendir también en los Grand Slam? “Solamente he jugado en Wimbledon y avancé a la tercera ronda. Después, fui al US Open y llegué a segunda ronda. En Australia perdí ante Hewitt en tres sets. Solo me falta ir a París, donde no he jugado todavía. Allí será diferente porque son pistas de tierra batida. Pero creo que físicamente no soy un mal jugador”.

Una cosa quedaba clara. Con apenas 17 años y 22 años, Nadal y Federer sabían de qué eran capaces uno y otro. Habían saldado su primer cruce y eran conscientes de los capítulos que estaban por llegar. Este primer asalto llevó el nombre del mallorquín. Y la noticia no tardaría en dar la vuelta al mundo. Apenas unas horas para que todos se enteraran.

“Ahora mismo no lo sabrán porque son las 4 de la madrugada en España y todos estarán durmiendo. Mañana, los periódicos no tendrán esta noticia. Pero quizá aparezca en Internet o en el teletex, así que empezaré a recibir llamadas”.

Ese día los ojos se giraron hacia el circuito. Y, desde entonces, no han podido apartar la mirada.

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