El enorme gesto solidario de Gaby Sabatini

En 1982, Gabriela Sabatini, con Daniel Fidalgo como entrenador, participó del 90° Río de la Plata, en una de sus primeras experiencias profesionales en el país. Con apenas doce años, superó la clasificación tras vencer a Analía Falcón y a Mariana Pérez Roldán. Luego, cayó en la primera ronda del cuadro principal ante Emilse Raponi. “A Gaby le encantaba competir y jugar. Un año después de aquel torneo, ya en 1983, fuimos al Abierto de la República para que disfrutara. Ella venía de atrás, sin presión, le encantaba estar allí”, cuenta Fidalgo.

Sabatini ya no debió jugar la qualy en ese certamen: ingresó directo y en la primera ronda le tocó Ivanna Madruga, por entonces número 1 de la Argentina y defensora del título. “Empezó el partido, Ivanna arrancó dominando, pero después se hizo mucho más peleado, Gaby mejoró, hasta que sucedió algo de película”, aporta Fidalgo a La Nación en una entrevista al colega Sebastián Torok .

En el match, en la cancha de la tribuna Bullrich del Buenos Aires Lawn Tennis Club, la cordobesa Madruga sacaba 6-2, 4-4 y 40-30, cuando se acercó a su silla y literalmente se desplomó, ante el sobresalto del público. Fue llevada al vestuario y la atendió el doctor Roberto Sanz, quien le diagnosticó una dispepsia vesicular e intestinal, según figura en el libro “Historia del Tenis en la Argentina”, de Roberto Andersen y Eduardo Puppo. Madruga, nueve años mayor que Sabatini, estuvo allí durante 22 minutos.

“Esa era una época en la que se acostumbraba comer carne en lugar de pastas antes de los partidos -narra Madruga, ante LA NACION-. Y por la presión del partido, justamente, porque yo era la favorita y la número uno del país, ella venía en ascenso pero la miraban todos, a mí se me demoró hacer la digestión, empezamos a jugar el partido, gané el primer set pero me empecé a sentir mal, mal, mal. Llamaron a un médico, me llevaron al vestuario. Creo que en ese momento no se podía estar más de 10 minutos fuera de la cancha. Y cuando viene el médico constata que era un ataque de hígado, que no había hecho la digestión. Me pone una Buscapina inyectable, me tapan con toallas, porque yo no paraba de temblar del ataque. Y le mando a decir, creo que por mi papá, que era mi entrenador, que le daba el partido porque no sabía si podía seguir”.

Fidalgo también hace memoria: “Ivanna fue al vestuario, pasó el tiempo, la nena [Gaby] se quedó sentada, con la gente esperando, pero pasaron más de 20 minutos y el árbitro se le acerca a Gaby y le habla. Ella me mira, viene y me dice: ‘El señor dice que se pasó el tiempo y que gané’. Y yo le digo: ‘Si, es correcto, reglamentariamente ganaste. Pero hacé lo que quieras. Esta es una buena oportunidad para vos, estás jugando contra la número 1 del país. Decidí vos’. Gaby me miró, pensó y respondió: ‘La voy a esperar’. Fue y se sentó”.

Así fue. El árbitro del partido mandó a avisarle a Madruga que Sabatini quería seguir jugando y que la esperaría. La cordobesa se recuperó, retornó al court y ganó el segundo set por 7-6 (7-3). “Me acuerdo que cuando me acerqué a la red para retomar el partido, que fue después de unos 25 minutos, le dije a Gaby: ‘Vos vas a ser una grande por tu actitud’. Me acuerdo perfectamente. Es una excelente persona y humilde. Me alegro que haya salido una excelente jugadora y lo digo de corazón”, agrega la ex jugadora nacida en Río Tercero, que terminó defendiendo el título al derrotar en la final a Viviana González Locicero.

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