La dramática historia de Jelena Dokic: La violencia de su padre y los inconvenientes de salud que atravesó

El 11 de enero de 2001Damir Dokic, que cumplía con seis meses de sanción por parte de la WTA que impedía su presencia en los torneos, abrió una importante brecha en la relación de su hija Jelena con Australia. Aseguró que la federación australiana amañó el sorteo, emparejando a su hija en primera ronda ante Lindsay Davenport, defensora del título y número dos mundial. Horas después, obligó a su hija a pedir a la organización que quitara la bandera de Australia de su ficha de jugadora para, gracias a su doble nacionalidad, competir por Yugoslavia. “Después de este torneo, ya no tenemos nada más que hacer aquí. Jelena se siente traicionada”, dijo a la prensa.

Jelena era un niña con una excelente coordinación, con una condición atlética poco común, y a la que le encantaba la práctica deportiva. Aunque el deporte es un signo de identidad cultural en Australia, en aquellos años, Sidney vivía un auge. En 1994, la ciudad organizaba los Juegos de la Commonwealth, y ponía en marcha su gran proyecto de los Juegos Olímpicos del 2000.

1569870270_827812_1569871617_noticia_normal

Dokic era buena con la raqueta, valiente, decidida y con carácter. Los planes de ayuda a jóvenes promesas le permitieron ser reclutada por Tennis Australia. Su calidad no tardó en explotar. En 1998 finalizó en la primera posición del ranking mundial júnior, en una temporada en la que logró el título junior en el US Open.

Dokic era una apuesta firme del tenis australiano, por el que compitió en pruebas júniors e incluso en la Copa Hopman formando pareja con Philipoussis. Las dirigentes la cuidaban, protegían y financiaban, de ahí que la decisión de Damir de abandonar Australia en 2001 era algo que no se entendía. Jelena apenas hacía comentarios que no fueran inspirados por su padre. Evidentemente, algo pasaba. Pasaron 16 años hasta conocer la respuesta.

Retirada de los courts en 2014, tras una carrera en la que llegó a la cuarta plaza mundial en 2002, ganó seis torneos WTA, vivió episodios personales complicados y optó por regresar a Australia que la recibió con los brazos abiertos. Abandonó el gran tenis durante cuatro años, y no pudo deshacerse de los problemas que le acarreaba su padre, Jelena publicó en 2017 ‘Indestructible’, una autobiografía aterradora.

Jelena confesó que su padre la maltrataba físicamente desde la infancia, la castigaba duramente cuando perdía, y que las palizas la habían dejado casi inconsciente en ocasiones, en especial durante los torneos de 2000. También aseguraba que “la decisión de abandonar Australia es lo peor que hice durante toda mi carrera”.

El maltrato de Damir Dokic en el 2000 se explica revisando los hechos. En julio, en la pista cinco de Wimbledon, con signos de embriaguez, Damir presenciaba un encuentro de su hija ante la española Gala León. De repente, empezó a soltar improperios y, mostrando la bandera de San Jorge, dijo: “Este es un país de fascistas. Sólo lo van a salvar la democracia y la bandera”. Finalizado el partido, desde la terraza de jugadores, volvió a mostrar la bandera, la estrujó y la tiró al suelo.

 

Responsables de la WTA condujeron a Damir a su oficina, de la que salió furioso, ejecutando un corte de mangas, y gritando “son una entidad del crimen organizado”. Acto seguido, se acercó a un fotógrafo que plasmaba el momento, le quitó el teléfono y lo destrozó en el suelo. Como punto y final a su actuación, Damir Dokic regaló una peineta a los periodistas británicos.

Dos policías se llevaron al padre de Jelena Dokic a la comisaría de de Wimbledon, junto con su mujer, Liliana, y su otro hijo, Savo. Tras tomarle declaración, le dijeron a que no volviera a pisar el All England Club. Según la sensacionalista prensa británica, que explotó el incidente en sus portadas, Damir estaba furioso porque el Daily Telegraph aseguraba que la familia se alojaba en un hotel pésimo, y que obligaba a su hija a comer sandwiches de jamón y queso por las noches.

Damir Dokic llevaba tiempo en el punto de mira. Un año antes había golpeado a su hija durante un partido en Birmingham ante Rita Grande, y fue expulsado de la grada por la policía. Días después, tras superar la previa de Wimbledon, Dokic mostró su calidad eliminando en primera ronda a Martina Hingis, la número uno mundial, por 6-2 y 6-0 en su camino hacia sus primeros cuartos de final de un Grand Slam. Cuando cayó eliminada, su padre le impidió dormir en el hotel y el juez árbitro de Wimbledon le facilitó que durmiera en el vestuario.

Las advertencias policiales y de cerrar su acceso a los torneos por parte de la WTA, no hicieron mella en el talante de Damir. Dos meses después, durante el US Open, ofreció otros 20 minutos de esperpento. Jelena acababa de ganar un partido de dobles cuando Damir eligió un plato de salmón para su comida. Mattie Jones, que llevaba 12 años trabajando en la cafetería, le dijo que debía pagar 12,50 dólares. Enfurecido por el precio, Damir llamó ‘vaca’ al empleado, y caminó con su bandeja sin intención de pagar.

El jefe del restaurante contactó con Pete Stone, jefe de seguridad del torneo desde 1980, quien se acercó junto a directivos de la WTA. Stone intentó llevarse a Damir fuera de la cafetería, pero éste cogió su credencial y la tiro a la cara de Jim Fushe, directivo de la WTA, además de lanzar agua a Barbara Perry, directora del circuito. Finalmente, Stone lo agarró por las espaldas, lo llevó hasta el parking, y lo metió, en el segundo intento, en un coche con destino a su hotel. Damir se resistía y lanzaba todo tipo de insultos hacia los Estados Unidos.

Jelena, que presenció lo sucedido, rompió a llorar, y acompañó a su padre en el coche. En el hotel, Damir aseguró que al día siguiente acudiría al torneo, y comenzó a divagar con frases inconexas en las que hacía referencia al presidente ruso Vladimir Putin, así como diversas mofas a los Estados Unidos. Pero Damir no regresó al torneo. La federación estadounidense le retiró la credencial, y distribuyó su fotografía a todo el personal de seguridad. El último incidente, en esta ocasión sin violencia, fue durante los Juegos Olímpicos de Sidney, donde Damir, sin éxito, intentó que su hija no jugara bajo bandera australiana.

Pero la biografía de Jelena también explicó su soledad aquellos años, su falta de apoyo decidido en lo personal. “Lo que duele mucho es que la gente en la escena del tenis, especialmente en Australia, hizo la vista gorda ante el abuso físico y emocional que sufrí. Desde mi infancia hasta mi adolescencia tardía, e incluso hasta los 20 años, cuando era obvio que recibía abuso constante, las personas se decían que no era su problema, y optaron por ignorarlo”.

Fuente: La Vanguardia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s