“Por no pegarle al padre, Guillermo si dio la cabeza contra un árbol”

Se siguen sumando testimonios en el caso Raúl Pérez Roldán, el formador argentino que es seriamente cuestionado hoy en día por los métodos utilizados tiempo atrás. A las diferentes voces que fueron contando sus vivencias (Comenzando por su hijo Guillermo), en charla con La Nación , se sumó el ex tenista Martín Stringari, contemporáneo a Pérez Roldán hijo y que cuenta cómo vivía esas épocas, recordando una anécdota muy particular que muestra la violencia en la que se basaba está relación profesional/familiar.

“Raúl Pérez Roldán entrenaba a los chicos como si estuvieran en la Fuerza Naval, como si fueran a caer en manos del enemigo y tuvieran que resistir las torturas y los interrogatorios”

“En diciembre de 1990 me coordinaron para ir a entrenar con Guillermo a Mar del Plata, en un campo y casa que allí tenían. Veníamos bien, entrenando, pero un mediodía antes de almorzar, yo estaba ayudando a Liliana, la mamá de Guillermo y Mariana, a preparar la mesa y afuera estaban Raúl y Guillermo. De repente se abrió la puerta y entró Guillermo, medio cayéndose: tenía un chichón enorme en la frente. Lo que primero pensé, como tenían caballos, fue que se había caído de uno; nos asustamos todos. Pero no, Guillermo me contó más tarde que estaba discutiendo con el padre y, por no pegarle, se dio a cabeza contra un árbol. Al tiempo tuve chances de volver a entrenar ahí, pero ya no quise”.

“En Estados Unidos conocí a ex integrantes de los Navy SEALs [fuerzas especiales de la Armada], les di clases de tenis en el hotel donde trabajo y hablé con ellos. El tono de voz que utilizan me hizo acordar al de Raúl. Me explicaron que si los capturan en una batalla no los van a tratar bien, entonces así los entrenan; es normal. Pero trasladado al deporte, ningún atleta merece eso. Con Raúl, si errabas una pelota o le decías que te dolía una pierna, te insultaba, te decía que eras un cagón. Era un buen estratega, no le quito mérito, pero usaba un tono militar. Cotidianamente nos insultaba. Te pinchaba todo el tiempo. Entonces, te quebrabas y te sentías muy mal o tenías una furia interna tremenda, lo querías matar a él y después te desquitabas con la pelota”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s