Rafa Nadal y Wimbledon: Una relación llena de momentos inolvidables

De una ilusión a una realidad. Ganar Wimbledon era prácticamente impensable para los jugadores españoles, pero Rafael Nadal se encargó de desmitificar la hierba londinense. Primero, compitiendo a un gran nivel en la Centre Court y, más tarde, peleando por el título hasta conquistar una doble corona en 2008 y 2010. El español repasó en un reportaje emitido por #Vamos de Movistar su relación con el tercer Grand Slam de la temporada. Estas fueron algunas de sus reflexiones:

Wimbledon
Es un lugar diferente por su tradición. Automáticamente que una pista sea de hierba hace que todo se convierta en más bonito, pero creo que esta pista central es sin ninguna duda importante, no sólo dentro del tenis. Es una pista importante e histórica dentro del mundo del deporte. La primera vez que tuve la suerte de competir allí, la disfruté y para mí fue un gran honor.

Adaptado a la hierba
Por mi estilo de juego, por mi forma de entender el deporte, mucha gente quizás creía que mi estilo no estaba adecuado a esta superficie. Creo que tanto yo como mi equipo, en ese caso eran mi tío Toni y Francis [Roig], sí me veían capacitado para poder jugar bien en hierba. Creo que la confianza y el positivismo que me transmitieron me ayudó a convencerme de que podía jugar bien en cualquier superficie. Dicho esto, tampoco nos podemos olvidar de que yo con 15 o 16 años siendo aún cadete de segundo año hice semifinales de Wimbledon junior.

Ganar Wimbledon
No soñaba con él [el trofeo] desde pequeño, siendo sincero, porque realmente cuando era pequeño soñaba con ganar mi siguiente torneo, el campeonato de España o el Nike Junior Tour. Cuando tuve la suerte de convertirme en profesional sí que siempre me hizo ilusión jugar bien en Wimbledon. Es un trofeo único y tengo la gran suerte de poder tenerlo aquí.

Debut en 2003
Fue mi debut en un Grand Slam. Jugué un buen Wimbledon, porque llegué a tercera ronda con apenas 17 años. Gané en primera ronda un gran partido a Mario Ancic, perdí con Srichaphan en la Pista 1. Pero gané a Ancic que en aquel momento era una gran victoria para mí y después en segunda ronda gané a Li. Llegar a tercera ronda en aquel momento, en mi primer Grand Slam, fue un buen logro.

Primer año profesional
Para mí 2003 era un año completamente nuevo en general, porque fue el primero en el que entré en el circuito. Mi estreno fue en Montecarlo, donde juego la previa, la paso. A partir de ahí juego Barcelona, un Challenger en Aix En Provence y Hamburgo. No pude jugar Roland Garros, porque me rompí el codo saltando una red, jugando a un ‘Olimpic’ con los chicos de la escuela de CT Manacor. Me pude recuperar a tiempo para Wimbledon y tuve una buena sensación, jugué un buen torneo y me ayudó de cara al futuro.

Partido contra Agassi en 2006
Era un partido especial porque Agassi había anunciado que era su último Wimbledon. No era la primera vez que jugaba contra él, eso en parte me ayudó, pero fue un partido bonito. Haber sido testigo de la retirada de Agassi, en un lugar tan emblemático como Wimbledon para mí fue un momento de esos que recuerdo con cariño sin ninguna duda.

2006: Una final, un logro
Para mí llegar a la final de Wimbledon ya era un logro. Esa final la luché, la disfruté, pero quizás sin esa mentalidad de creer que iba a ganarla. El simple hecho de llegar a la final era un buen logro, jugaba contra el gran Federer en hierba, esto hacía que fuera una final muy complicada. Empecé lento. A medida que fue pasando el partido me fui sintiendo más cómodo y sintiendo que podía competir. Me faltó ese espíritu de killer en los momentos en los que puedes dar algo más, pero siendo sincero en ese momento Federer era mejor que yo. Para mí fue una gran experiencia recoger ese plato [subcampeón]. Ojalá hubiera podido ganar el partido, pero me ayudó al menos para verme más preparado para lo que iba a ocurrir después.

2007: Una final amarga
Se me escapó. En el cuarto set cuando todo iba muy bien para mis intereses, tengo un pinchazo en la rodilla. Esto en cierto modo me quita un poco la sensación, me preocupo más por la rodilla que por el partido en sí. Tuve momentos de descentrarme y no haber convertido esos break points al comienzo del quinto set me hizo mucho daño. Me fui al vestuario tocado conmigo mismo por no haber sido capaz de evitar el doble break, porque eso sí que me hizo daño de verdad.

2008: Una final para la historia
Es uno de los grandes partidos de mi carrera, sin ninguna duda. Creo que pudo haber sido una final que no pasara a la historia. La única historia era que yo hubiera ganado, porque dentro de lo que cabe los dos primeros sets y buena parte del tercero, estaba siendo mejor que él. Llegamos al tie-break del tercer set y sabía que ahí él es favorito, porque tiene un arma que yo no tengo: el servicio. No pude hacer nada. Fue imposible. En el cuarto fue mortal, mentalmente. Fue uno de los momentos más duros de mi carrera jugando una final de Grand Slam (creo que el peor es Australia 2014 con la lesión contra Wawrinka).

Venía de perder dos finales. Para mí era un gran objetivo y un gran sueño ganar Wimbledon. Había tenido 2 puntos de partido, uno de ellos con mi saque, y con una bola de derecha a media pista que era cómoda para haber hecho un poco más. Hice lo mínimo, asegurando, pero pasar la pelota al otro lado no basta cuando juegas contra Federer. Se sacó un passing espectacular y la realidad es que nos vamos al quinto.

No lo he contado nunca, pero tuve que jugar con el pie dormido desde el comienzo, así como en varios partidos anteriores. Los parones complicaron todo esto, porque la anestesia tiene una duración y yo sin ella no podía jugar el partido, no podía apoyar el pie, porque tenía un problema en la planta. Había nervios añadidos por saber hasta cuándo iba a durar el efecto de la anestesia.

Para mí era un poco agonía. Sentía que en aquel partido había tenido muchas más posibilidades que él, me estaba salvando todo el rato con el servicio. En cierto modo estaba convencido de que si se iba alargando el partido era mejor para mí, me sentía mental y físicamente más fuerte que él en estos momentos límite. Cuando llega el break (8-7) me dije: “Por fin se ha conseguido, estoy muy cerca, pero ahora llega lo más difícil: cerrar el partido”. Mi sensación era que, si no gano ese juego, se suspende el partido.

2010: Favorito en la final
Estaba muy nervioso antes de salir, porque llegaba bien preparado. Berdych es un gran jugador, pero me sentía favorito. Sentía que, si jugaba bien, iba a ganar. Y eso en cierto modo me generaba un poco esa presión antes del partido. No hice un partidazo, pero hice lo que tenía que hacer en el momento preciso. Aproveché mis oportunidades, estuve serio, sólido… No cometí errores. Eso es lo que tenía que hacer aquel día. En las finales hay que aprovechar la experiencia y el conocimiento de las situaciones porque ya las has vivido anteriormente.

2011: Inaccesible Djokovic
Fue un año bueno, pero perdí muchísimas finales. Me encontré con un jugador espectacular como Novak y Wimbledon fue uno de los torneos que más disfruté de jugar. Roland Garros lo sufrí muchísimo, lo terminé ganando, en una final contra Roger que venía de jugar un partidazo en semifinales contra Novak, que no había perdido ningún partido en todo el año. Es verdad que la pista central de Roland Garros es un tanto diferente a todas las demás, pero había perdido con Djokovic la final de Indian Wells, Miami, Madrid y Roma. lo digo abiertamente, no sé si hubiese sido capaz de ganar la final contra Djokovic. La realidad es que Novak estaba bastante inaccesible durante 2011, yo había jugado un gran torneo, pero en la final fui peor que él. Había perdido muchas veces seguidas, era más difícil que yo lo ganara en aquel momento.

Últimos años
Estos últimos Wimbledon no he ganado ninguno, pero tanto 2017, 2018 como 2019 los he disfrutado muchísimo.

Filosofía
No me frustra mucho la derrota, lo que me frustra de la derrota es si se produce por no haberme esforzado lo que tocaba para poder evitarla, no sólo en los partidos sino en los días previos. Si no has entrenado a conciencia, si no tienes la actitud adecuada… eso sí que es un fracaso del que intento huir siempre.

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