“Pico” Mónaco y la divertida anécdota de su triunfo ante Rafa Nadal

Juan Mónaco puede considerarse altamente conforme con una carrera en la que levantó nueve torneos ATP Tour, llegó a estar entre los 10 mejores del mundo y, entre tantas otras cosas, pudo ‘irse’ habiendo recolectado vivencias durante una década y media. Sin embargo, su relación con Rafael Nadal es de lo más destacado que puede dar cuenta el argentino en un circuito que no siempre entrega amistades.

Además de convertirlo en hincha de Estudiantes de La Plata, cuadro del que el tandilsense es hincha, Pico recibió de Nadal invalorables horas de entrenamiento al máximo nivel que se pueda imaginar en este deporte y, hace exactos quince años, les tocaba medirse en Bastad, Suecia, en el primero de ocho partidos entre ambos. “El venía de ganar Roland Garros. De hecho, me gana ese partido, yo me quedo esperándolo a que termine el torneo, y nos fuimos a España a su casa. Y allá estuvimos una semana… Nos fuimos juntos a la casa de él. Me fui a entrenar una semana y luego nos fuimos a otro torneo (Stuttgart). Y en cuartos me volvió a ganar”, recuerda a la distancia Mónaco para ATPTour.com

“En Bastad me ganó durísimo. Él ya estaba en un nivel superlativo, ahí arranca la racha de más de ochenta partidos sin perder en polvo de ladrillo”, dice Pico, quien apenas pudo sacarle dos games en la caída por doble 6-1. De hecho, esa temporada, el zurdo comenzó con un solo título ATP Tour y recolectó otros 11 trofeos, su récord en un año, ganó su primer Grand Slam en Roland Garros y sus primeras cuatro coronas ATP Masters 1000.

“Yo le preguntaba antes de los torneos: ¿cómo venís? Y él me respondía: Llevo tres días entrenando y no he perdido sets con nadie. Él lo tenía en la cabeza, todo el tiempo”, contó Mónaco y sentenció. “Ya era uno de mis mejores amigos y veía que ya iba camino de ser demasiado grande. Si con 19 años ya había ganado en París era porque iba a ser una bestia”

Cuando Nadal entró en el circuito profesional, de la mano de Carlos Moyà, se integró en el grupo hispano. Por ese entonces, ya hacía tiempo que conocía a Mónaco, quien había estado en su época junior en Barcelona luego de vivir en Miami, su primera parada, a los 15 años, buscando un futuro con la raqueta. “Yo jugué interclubes contra Rafa, él jugaba para Barcelona y yo para mi club. De ahí nos conocíamos, desde los 16 años. De ahí ya teníamos amistad. El primer partido yo se lo gané. Éramos chiquititos”, dice con una sonrisa cómplice.

La amistad, entonces, ya data de hace más de dos décadas. “Nos conocimos en el 200, 2001 te diría. Jugamos un dobles en contra. Yo jugué con amigo japonés y él con Tomeu Salva, era un satélite en Mallorca. Rafa tendría 14 años. Yo, 16”, aseguró el argentino.

¿Cuántos beneficios le daba a Mónaco entrenar casi a diario con Rafa? “Yo entrenaba mucho con él, entonces tenía la esperanza de alguna vez en cemento o algún indoor, de que podía ganarle, porque cada vez que entrenábamos en canchas rápidas y jugábamos partidos de entrenamiento, era variado el resultado. Pero en entrenamientos en clay, era imposible ganarle aunque fuera un set. De hecho, no perdía con nadie. Rafa cada vez que jugaba entrenamientos de clay, jugaba a full, a full, a full”.

Justamente, Mónaco logró ganarle en una ocasión a su amigo, en Cincinnati en 2007, cuando Nadal se retiró en el segundo set. “Venía en un muy buen año. Le había ganado a Feli, un zurdo. Y le gané a Rafa. Quedé re caliente porque él no quiso terminar. Yo iba set y doble quiebre arriba, y se me retiró. Lo quería matar. Me acuerdo que tenía una bronca… Estaba contento porque había ganado el partido, pero tenía una bronca bárbara… ¿qué le cuesta a este tipo jugar un game más?”.

¿Cómo fue ese partido ‘especial? “Esa fue la única vez que jugamos en una superficie rápida. Pero yo internamente sabía que iba a tener más posibilidades en cemento y en indoor”, aseguró Mónaco. “Ese día jugamos a mediodía a 35 grados, hacía un calor brutal. Le gano el primer set, y en el segundo cuando lo quiebro, yo ya veía que no estaba bien. Él estaba tocado. Lo miraba en los cambios de lado y transpiraba muchísimo. Y como lo conozco mucho yo decía: este se está quedando sin energía. Y bueno le planteé un partido bastante físico, y se empezó a cansar más y más y me acuerdo que en el cambio del 4-1 llamó al médico y no podía más. Yo quería que él terminara el partido. Mirá: casi nunca se retiró en su carrera y se vino a retirar conmigo que soy de sus mejores amigos. Lo quería matar”

No obstante, ‘Pico’ sabe que quedó al menos un registro a su favor. “Por lo menos quedó en la historia que le gané a Rafa. Yo sabía que en clay iba a ser imposible ganarle”. Pese al 1-7 adverso para el argentino, nada opaco una amistad a la que el adiós al tenis no varió y se mantiene a flote a día de hoy.

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